Hoy en el salón de clases presencié un fenómeno increíble, vi a personas que no conocía (tal vez no conozco a nadie ) desnudarse, si, desnudaban su alma de una manera impresionante, en carne viva como bien lo mencioné, conocí una parte de sus seres oculta, se levantaron, caminaron, guardaron las mascaras de fortaleza e indiferencia en sus mochilas o tal vez en sus pupitres un momento y se desnudaron, rodaban lágrimas de recuerdos, de tristezas sombrías, de esas que aquejan eternamente, que no se olvidan, pérdidas, memorias, amores, alegrías, todo se reducía a una palabra, esos monitos de felpa, de plástico, de peluche, se miraban perplejos y se preguntaban si realmente hacían recordar a sus dueños o solamente eran un detonante preciso para explotar, una razón para sacarlo una vez más, la impotencia bloqueaba las palabras, les cerraba la puerta, la disfagia se acentuaba, ni la saliva entraba, mi turno fue el segundo pero conforme transcurría el tiempo mi relato se iba haciendo cada vez más pequeño e insignificante ante las experiencias vividas de los demás, mi mente se revolvió un momento y una parte de ellos se quedó en ese salón de clases, en esa aula de la FES ZARAGOZA, el pizarrón y los pupitres escuchaban atentos, la persiana rota y la computadora ahora tienen historias que contar, un soplo de sus almas quedó plasmado en ese salón de clases… todo por un juguete...